Los métodos anticonceptivos tienen siempre alguna probabilidad, en mayor o menor medida, de fallar (exceptuando la abstinencia). Los que ofrecen mayores niveles de confiabilidad son los quirúrgicos (salpingoclasia y vasectomía, respectivamente) aunque quien se decida por ellos deben reunir determinadas características, como la de saber que son prácticamente irreversibles. Los que siguen en seguridad son los hormonales (píldoras e inyecciones) siempre y cuando sean diagnosticados por un médico. Los óvulos no son considerados dentro de los métodos de alta confiabilidad, para aumentar su eficacia se puede considerar usarlos al mismo tiempo que el condón, y aún más si se toma en cuenta los días de menor riesgo señalados por el método del ritmo (los más cercanos a la menstruación, antes y después de ésta). Sin embargo, nadie pudiera garantizar el 100% de efectividad.